
Expertos de marcas como Loewe, Heineken, González Byass, Fedrigoni y Aktiva participaron en el encuentro organizado por Grupo Seripafer para reflexionar sobre la sostenibilidad real en las marcas.
La sostenibilidad auténtica no empieza en un eslogan, sino en la acción. En Grupo Seripafer creemos que primero hay que hacer y luego contar. Porque las marcas con propósito no solo comunican su compromiso, lo demuestran en cada decisión, material y proceso.
Durante nuestro último encuentro, reunimos a voces inspiradoras del sector para reflexionar sobre cómo pasar del storytelling al storydoing: del discurso a la acción. La sostenibilidad ya no se construye desde el marketing, sino desde la coherencia. No se trata de parecer sostenibles, sino de serlo.
Como se destacó en el evento, la sostenibilidad no es una tendencia pasajera, sino una actitud. Implica impregnar de responsabilidad cada fase del proceso: desde el diseño hasta la entrega final. Y en esa transformación, el diseño responsable juega un papel clave: equilibrio entre estética, funcionalidad y ética.
El mejor ejemplo de sostenibilidad es la acción. La economía circular ya no admite excusas: reutilizar, repensar y rediseñar son pasos esenciales para cerrar el ciclo completo. La trazabilidad se ha convertido en el nuevo sello de calidad: saber de dónde viene todo lo que utilizamos genera confianza y valor.
Ser sostenibles no significa renunciar a la innovación. Al contrario, innovar también es una forma de cuidar el planeta. Diseñar con inteligencia, reducir lo innecesario y apostar por materiales respetuosos con el entorno es el nuevo lujo.
La sostenibilidad no se limita al producto: empieza en las personas. Cuidar el entorno también implica cuidar a quienes lo hacen posible. La ética empresarial se consolida como brújula, guiando decisiones que fortalecen tanto la reputación como los resultados.
En una charla inspiradora, Joan Campderà, CEO de Aktiva, habló sobre cómo las marcas deben evolucionar hacia lo que denomina “dopamine brands”: aquellas que despiertan emociones tan intensas que activan la dopamina, la molécula de la anticipación y el placer.
“No se trata solo de contar una historia. Hay que ser parte de la historia del consumidor.” — Joan Campderà

Joan explicó que las marcas del futuro no solo comunican, sino que crean experiencias memorables. En un mundo saturado de mensajes, el desafío no es captar atención, sino generar conexión.
El consumidor actual no busca productos, busca significado. En sectores donde la experiencia es intangible —como la cosmética o el lujo—, la compra se convierte en un acto emocional.
Las marcas que logran activar esa emoción generan lealtad y valor a largo plazo, hasta un 306% más que aquellas que no conectan emocionalmente.
Entre las herramientas del storydoing destacan la exclusividad, los rituales de marca, la prueba social y la creación de comunidades auténticas. Porque hoy, las marcas exitosas no solo participan en la cultura: la construyen.

El diseño también comunica emociones. Un packaging sensorial, una textura o un detalle inesperado pueden anticipar placer y reforzar el vínculo con el usuario.
La autenticidad, especialmente para las generaciones más jóvenes, es un valor no negociable: el storytelling potente es aquel que se vive, no solo se escucha.
La sostenibilidad no se proclama, se practica.
El verdadero cambio no llega con palabras, sino con acciones.
Porque la creatividad, cuando es responsable, puede mover conciencias, inspirar decisiones y transformar industrias.