El packaging protege el producto, facilita su transporte, comunica los valores de una marca y contribuye a mejorar la experiencia de compra. Sin embargo, también representa una parte importante de los materiales utilizados y de los residuos generados en Europa.
Para avanzar hacia un modelo más circular, la Unión Europea ha aprobado el Reglamento (UE) 2025/40 sobre los envases y residuos de envases, conocido como PPWR, por sus siglas en inglés: Packaging and Packaging Waste Regulation.
El Reglamento entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y comenzará a aplicarse, con carácter general, el 12 de agosto de 2026. A partir de ahí, muchas de sus obligaciones se introducirán progresivamente durante los próximos años.
Para las empresas, el PPWR supone empezar a mirar el packaging de una forma más amplia: no solo desde el diseño, la protección o la imagen de marca, sino también desde su composición, peso, reciclabilidad, reutilización, etiquetado y gestión al final de su vida útil.

El PPWR impulsa un modelo de envases más circular, basado en la reducción, la reutilización y el reciclaje.
El PPWR es la nueva normativa europea que regula los envases y sus residuos durante todo su ciclo de vida: desde el diseño y la fabricación hasta su uso, recogida, reutilización y reciclaje.
Sustituye progresivamente a la anterior Directiva 94/62/CE y, al tratarse de un reglamento europeo, busca establecer criterios más homogéneos en todos los Estados miembros. Su objetivo es evitar diferencias regulatorias entre países y facilitar el funcionamiento del mercado interior europeo.
La normativa persigue principalmente:
El PPWR afecta, en términos generales, a todos los envases y residuos de envases, independientemente del material utilizado o de si proceden del ámbito industrial, comercial, logístico o doméstico.
Esto implica que puede afectar a fabricantes de productos, marcas, distribuidores, importadores, comercios electrónicos, operadores logísticos y empresas que diseñan, fabrican o introducen envases en el mercado europeo.
Uno de los grandes objetivos del Reglamento es reducir la cantidad de residuos de envases generados por habitante en la Unión Europea.
Los Estados miembros deberán avanzar hacia una reducción, tomando como referencia los niveles de 2018, de:
Aunque estos objetivos se establecen a escala nacional, tendrán consecuencias en las estrategias de las empresas. Será necesario revisar si los envases están sobredimensionados, contienen espacios vacíos injustificados o utilizan más material del necesario.
El principio general será claro: utilizar la cantidad de envase necesaria para proteger y presentar correctamente el producto, evitando componentes, capas o volúmenes que no cumplan una función real.
El PPWR establece que los envases comercializados en la Unión Europea deberán ser reciclables.
A partir de 2030 se aplicarán criterios de diseño para el reciclaje y se clasificará el comportamiento de los envases mediante grados de reciclabilidad. Posteriormente, desde 2035, también se tendrá en cuenta que puedan reciclarse a escala suficiente en condiciones reales.
Esto obligará a analizar aspectos como:
Un envase fabricado con un material técnicamente reciclable no será necesariamente suficiente. También deberá estar diseñado para integrarse correctamente en las cadenas reales de gestión y reciclaje.
El Reglamento introduce porcentajes mínimos de plástico reciclado para determinadas categorías de envases de plástico.
Los objetivos comenzarán a aplicarse principalmente desde 2030 y aumentarán en 2040. Los porcentajes concretos dependerán del tipo de envase, de su material y de su uso. También existen excepciones para determinadas aplicaciones, especialmente cuando intervienen requisitos sanitarios, de seguridad o de contacto con productos sensibles.
Por esta razón, las empresas deberán conocer mejor el origen y la composición de los materiales empleados y solicitar a sus proveedores información verificable sobre el contenido reciclado incorporado.
El PPWR impulsa la reutilización mediante objetivos específicos para determinadas categorías de envases de transporte, agrupación y bebidas, entre otras.
No todos los envases estarán sometidos a las mismas obligaciones. La aplicación dependerá del sector, del formato, del canal de comercialización y de la función del envase.
En cualquier caso, las empresas deberán valorar cuándo un envase de un solo uso puede sustituirse por una solución reutilizable, retornable o recargable sin comprometer la seguridad, la higiene, la conservación o la viabilidad logística.
La Unión Europea desarrollará un sistema armonizado de etiquetado para informar sobre la composición material de los envases y facilitar su correcta separación.
También se contemplan requisitos específicos para los envases reutilizables y para la información relacionada con los sistemas de recogida, depósito, devolución o reutilización.
Estos cambios exigirán revisar artes finales, pictogramas, mensajes ambientales y espacios disponibles en el diseño. Las empresas deberán evitar afirmaciones ambiguas y asegurarse de que la información comunicada sea clara, demostrable y coherente con las características reales del envase.
El PPWR refuerza las responsabilidades de los distintos operadores económicos.
En función del papel que ocupe cada empresa en la cadena de suministro, puede ser necesario reunir información sobre:
Esto hará que la comunicación entre marcas, fabricantes de packaging, transformadores y proveedores de materias primas sea cada vez más importante.
La adaptación no debería abordarse únicamente cuando una obligación concreta sea exigible. El desarrollo de un packaging puede requerir meses de trabajo, especialmente si implica ensayos, cambios de material, rediseño estructural, validaciones de producción o modificaciones en la cadena de suministro.
Las empresas pueden empezar revisando:
No se trata de sustituir materiales de forma automática. Una decisión adecuada debe considerar conjuntamente la protección del producto, la conservación, la logística, la experiencia de uso, el impacto ambiental, la capacidad de fabricación y el final de vida.
En Grupo Seripafer diseñamos y fabricamos soluciones personalizadas de packaging, PLV y merchandising, combinando creatividad, técnica y sostenibilidad.
Controlar las distintas fases del proyecto nos permite estudiar cada propuesta desde una perspectiva global, teniendo en cuenta el diseño, los materiales, la producción, los acabados y la funcionalidad.
Ante los retos que plantea el PPWR, podemos ayudarte en diferentes áreas:
Un buen proceso de adaptación comienza antes de producir. Podemos estudiar la estructura del packaging para detectar oportunidades de reducción de material, optimización de dimensiones o simplificación de componentes.
El objetivo es conseguir soluciones eficientes sin perder protección, calidad, presencia de marca ni experiencia de uso.
Trabajamos con materiales reciclados, reciclables, recuperables y procedentes de fuentes responsables, valorando las necesidades técnicas y estéticas de cada proyecto.
La elección no debe basarse únicamente en una percepción ambiental. Debe considerar el comportamiento del material, su función, su compatibilidad con los procesos productivos y las opciones reales de gestión al final de su vida útil.
Grupo Seripafer concibe el ecodiseño como una parte central del desarrollo del packaging. Esto permite trabajar sobre la reducción de recursos, la reciclabilidad, la funcionalidad y la optimización del proceso desde las primeras fases.
Nuestro trabajo puede incluir el desarrollo de propuestas, maquetas y soluciones personalizadas que permitan validar la viabilidad técnica antes de fabricar.
Gestionamos los proyectos de principio a fin, coordinando diseño, desarrollo y fabricación. Este control facilita la trazabilidad del proyecto, la comunicación entre departamentos y la recopilación de información relacionada con materiales y procesos.
Grupo Seripafer puede aportar soporte técnico y productivo, pero la determinación final de las obligaciones legales aplicables corresponde a cada empresa según su producto, actividad y posición en la cadena de suministro.
El PPWR no debe entenderse únicamente como una obligación normativa. También puede ser una oportunidad para mejorar el packaging y hacerlo más eficiente.
Estos son algunos primeros pasos:
Parte de la aplicación práctica del PPWR dependerá de legislación secundaria y criterios técnicos que se publicarán o actualizarán progresivamente. Por ello, será importante revisar cada proyecto con información vigente.
El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases marca un cambio relevante en la manera de concebir el packaging.
Diseñar pensando en la cantidad de material, la reciclabilidad, el contenido reciclado, la reutilización y la información al consumidor dejará de ser únicamente una buena práctica para convertirse, de forma progresiva, en un requisito de acceso al mercado.
En Grupo Seripafer podemos ayudarte a revisar y desarrollar soluciones de packaging personalizadas, funcionales y alineadas con los principios de la economía circular.
¿Quieres analizar cómo puede evolucionar tu packaging ante el PPWR? Contacta con nuestro equipo y estudiemos juntos las alternativas más adecuadas para tu proyecto.
El Reglamento entró en vigor el 11 de febrero de 2025 y comenzará a aplicarse con carácter general el 12 de agosto de 2026. No obstante, muchas obligaciones tienen calendarios posteriores y se introducirán progresivamente.
No. El PPWR afecta, en términos generales, a todos los envases, independientemente de que estén fabricados con plástico, papel, cartón, metal, vidrio, madera u otros materiales.
No. El Reglamento establece objetivos de reutilización para determinadas categorías y actividades. La obligación dependerá del tipo de envase, del sector y de las excepciones previstas.
No necesariamente. También deben evaluarse el diseño completo, la combinación de componentes, la facilidad de separación y la capacidad real de recogida, clasificación y reciclaje.
Grupo Seripafer puede colaborar en el diseño, selección de materiales, optimización técnica y fabricación del packaging. La evaluación jurídica final debe realizarse según el producto, el mercado y la responsabilidad de cada operador económico.