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Tradiciones de nuestra tierra: la llegada de los tres Reyes Magos a Alcoy

La llegada de Sus Majestades los Reyes Magos es una de las citas más entrañables y esperadas por grandes y pequeños a lo largo de todo el año.

En Alcoy, además, la implicación de todo un pueblo, entidades, empresas y administración han conseguido recrear, en las calles del centro histórico de la localidad, la fantasía y la ilusión de forma extraordinaria. Hasta el punto de que esta fiesta ha sido declarada de Interés Turístico Nacional y BIC (Bien de Interés Cultural) y convoca, cada año, a miles de visitantes que quieren vivir en directo el mensaje y la emoción de esta centenaria Cabalgata.

La llegada de los Reyes Magos a Alcoy se centra en tres actos, que se celebran durante el 4 y el 5 de enero: La Burreta, el Campamento Real y La Cabalgata.

Al caer el sol el día 4 de enero, justo antes de la llegada del Embajador, ya se puede ver cómo las antorchas iluminan el Preventorio, una de las colinas que dominan sobre el valle en el que está asentado el municipio y donde está instalado el Campamento Real. Desde allí, el Embajador Real desciende para recorrer las calles del caso antiguo de Alcoy leyendo el Bando que anuncia la inminente llegada de sus Majestades los Reyes Magos, al día siguiente. Una de las peculiaridades de este acto es que, junto con el séquito que acompaña al Embajador, desfila un nutrido grupo de burritos ‘burretes’, cargados con buzones donde los niños depositan las cartas con sus deseos para los tres Magos de Oriente.

Desde hace unos años y gracias a la colaboración de la Asociación Cultural Samarita, el 5 de enero, durante toda la mañana y previa reserva de entrada, es posible visitar una parte del Campamento Real, y vivir en directo el trajín de los preparativos previos a la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. La jaima del Embajador Real desde donde se revisan todas las cartas, el grupo de burritos descansado apaciblemente, tras hacer recogido los deseos la tarde anterior, cientos de pajes ordenando paquetes en los que claramente se pueden identificar los nombres a quien van dirigidos.

Un poco de historia

Existe un precedente a la Cabalgata, tal y como la conocemos hoy, que se remonta a mitad del siglo XIX con la figura del Tío Piam, un personaje local que recorría las calles con los niños cantando villancicos y jugando a la espera de la llegada de los Reyes Magos. Con el ‘Pregó del Tío Piam’ se recuperó este acto en 1996 y desde entonces, este personaje popular proclama la tarde del 4 de enero, la llegada del Embajador Real.

La Cabalgata de los Reyes Magos es el acto más esperado de la Navidad Alcoyana desde hace más ciento treinta años que lleva celebrándose este singular desfile. Más de mil personas acompañan a Sus Majestades a su paso por las calles de Alcoy, una vez advertida su llegada el día anterior por su emisario.

Curiosidades de la Cabalgata de Reyes Magos de Alcoy

Además de ser la más antigua de España, destaca porque el rey Baltasar sale en segundo lugar y porque los pajes de los reyes, centenares con la cara pintada de negro para que no se les pueda reconocer, ascienden a los balcones de las casas con unas largas escaleras de madera pintadas de color rojo, cargados con multitud de paquetes, durante el transcurso de la cabalgata, para dejar los regalos.

Ni a caballo ni en carroza, ni en helicóptero… En Alcoy los Reyes Magos llegan en camellos, acompañados de un nutrido séquito de antorcheros, pajes, grupos de aldeanos que deleitan al espectador con danzas populares y villancicos tradicionales, carros engalanados, carrozas y sirvientes que portan gigantes abanicos de plumas y estandartes. Al paso de Sus Majestades, el revuelo es inmenso, ya que los padres se acercan a los camellos con sus niños en brazos para que los Reyes los besen. Cierra el desfile miles de paquetes ordenados en una caravana de camiones que siguen a la comitiva, y que los pajes consiguen distribuir entre todos los destinatarios.

La Plaza de España, la popular Bandeja, marca la mitad del recorrido y es el escenario de uno de los momentos más entrañables y, a la vez, más espectaculares de la Cabalgata: la Adoración. Tras descender los Reyes de sus monturas, el desfile se detiene alrededor del belén viviente que se halla en el centro de la plaza. Auxiliados por sus pajes, los Reyes portan sus presentes al Niño Jesús (oro, incienso y mirra). Un espectacular castillo de fuegos artificiales ilumina la plaza, y junto con la interpretación del ‘Mesías’ de Haendel, anuncian a todo Alcoy el homenaje de los sabios reyes de Oriente.